Buscando taxi desesperadamente
Anoche batimos nuestro récord absoluto de caminata en el frío polar a la búsqueda de un taxi. Casi una hora y media estuvimos pateando desde Serrano con María de Molina hasta nuestra casa calentita en La Latina.
Salimos hacia las tres de tomarnos unas copas en el Déjate Besar, donde habíamos ido tras cenar con un montón de amigos. Bien, ya en la calle había gente esperando ojo avizor a que apareciera una lucecita verde por la calle. Diez minutos a bajo cero nos convencieron de que no tenía mucho sentido seguir intentándolo.
Ilusos de nosotros, pensamos que Serrano hacia abajo encontraríamos algún taxi libre. Pues no, ni en Serrano, ni en la Castellana, ni en Rubén Darío, ni por supuesto en Alonso Martínez, ni en Tribunal, ni en ningún punto de Fuencarral, ni en la Gran Vía... Ya llegados a Callao, con los labios morados, la tiritona subiéndonos por las piernas, y la esperanza destruida por tantos espejismos causados por los semáforos en verde, decidimos que definitivamente nos íbamos caminando dignamente hasta el final. Cuando por fin entramos en casa a las cuatro y media, completamente helados, no nos creíamos que hubiéramos venido de verdad desde María de Molina. Nos habíamos cruzado Madrid por las zonas más concurridas y no habíamos podido encontrar un solo taxi libre.
Como habíamos visto algún taxi que otro ocupado por afortunados noctámbulos, concluimos que no había huelga ni nada por el estilo. Por supuesto, no éramos los únicos que buscábamos, pues cruzamos miradas asesinas con algún otro iluso esperanzado. La conclusión entonces es que por la noche sólo circulan una fracción de los taxis que harían falta vista la demanda que hay.
¿Y cómo puede ser esto? Pues por una razón muy simple: no hay suficientes taxistas que se molesten en trabajar por la noche. Pero si lo piensas bien, con tanta gente buscando un taxi desesperadamente, seguro que se puede ganar mucho dinero de madrugada. Y con la tasa de paro que tenemos, habrá gente dispuesta a trabajarse la noche.
Claro que sí. El problema radica en las licencias de taxi, que son limitadas, sin las cuales no se puede llevar a pasajeros. Los taxistas que detentan una trabajan de día principalmente y por la noche descansan. Para resolver el problema de la falta de taxis nocturnos, el ayuntamiento debería expedir más licencias, pero entonces los taxistas harían una huelga feroz.
¿Y por qué? Primero, porque aumentaría la competencia y con ello sus ingresos. Y segundo, porque las licencias que ahora tienen perderían el valor astronómico que el régimen regulado actual les ha conferido. Una licencia de taxi, de las que se expidieron hace años de modo gratuito, ahora se cotiza a 25 millones de pesetas (150 mil euros). Por supuesto, si la gente paga esa cantidad para poder hacerse taxista, será que la inversión merece la pena. Si dieran nuevas licencias, este precio se desplomaría, y con él la alegría con la que nos suelen recibir los taxistas al entrar en sus coches.
El caso es que en este mercado intervenido los taxistas con licencia son unos grandes beneficiados que consiguen mantener a la competencia fuera de juego. Mientras, entre todos sus clientes hacemos que se dispare el valor de la licencia. Y encima nos dan un pésimo servicio, si es que tenemos la suerte de que haya uno disponible.
Por desgracia, este es el típico ejemplo en el que hay un colectivo pequeño (los taxistas) que perdería muchísimo si cambiara la situación, con lo cual están dispuestos a cualquier cosa para mantenerla intacta. Y el colectivo mucho mayor que se beneficiaría con algo más de competencia (nosotros), tampoco ganaríamos tanto a título individual, así que nos limitamos a quejarnos de vez en cuando y escribir algún blog sin gracia.
Con lo cual el ayuntamiento, que debería velar por los intereses de todos, prefiere hacerse el sueco y no tocar ni una letra de los acuerdos. Para añadir al agravio, tampoco nos abren el metro por la noche de los fines de semana, y visto la escasez de taxis libres, nos tenemos que contentar con los búhos de Cibeles cada media hora. Y luego se extrañan de que la peña siga cogiendo el coche para salir de marcha...
Así que desde este humilde cuaderno, yo pido UN POCO DE LIBERALISMO, POR FAVOR!!!
Salimos hacia las tres de tomarnos unas copas en el Déjate Besar, donde habíamos ido tras cenar con un montón de amigos. Bien, ya en la calle había gente esperando ojo avizor a que apareciera una lucecita verde por la calle. Diez minutos a bajo cero nos convencieron de que no tenía mucho sentido seguir intentándolo.
Ilusos de nosotros, pensamos que Serrano hacia abajo encontraríamos algún taxi libre. Pues no, ni en Serrano, ni en la Castellana, ni en Rubén Darío, ni por supuesto en Alonso Martínez, ni en Tribunal, ni en ningún punto de Fuencarral, ni en la Gran Vía... Ya llegados a Callao, con los labios morados, la tiritona subiéndonos por las piernas, y la esperanza destruida por tantos espejismos causados por los semáforos en verde, decidimos que definitivamente nos íbamos caminando dignamente hasta el final. Cuando por fin entramos en casa a las cuatro y media, completamente helados, no nos creíamos que hubiéramos venido de verdad desde María de Molina. Nos habíamos cruzado Madrid por las zonas más concurridas y no habíamos podido encontrar un solo taxi libre.
Como habíamos visto algún taxi que otro ocupado por afortunados noctámbulos, concluimos que no había huelga ni nada por el estilo. Por supuesto, no éramos los únicos que buscábamos, pues cruzamos miradas asesinas con algún otro iluso esperanzado. La conclusión entonces es que por la noche sólo circulan una fracción de los taxis que harían falta vista la demanda que hay.
¿Y cómo puede ser esto? Pues por una razón muy simple: no hay suficientes taxistas que se molesten en trabajar por la noche. Pero si lo piensas bien, con tanta gente buscando un taxi desesperadamente, seguro que se puede ganar mucho dinero de madrugada. Y con la tasa de paro que tenemos, habrá gente dispuesta a trabajarse la noche.
Claro que sí. El problema radica en las licencias de taxi, que son limitadas, sin las cuales no se puede llevar a pasajeros. Los taxistas que detentan una trabajan de día principalmente y por la noche descansan. Para resolver el problema de la falta de taxis nocturnos, el ayuntamiento debería expedir más licencias, pero entonces los taxistas harían una huelga feroz.
¿Y por qué? Primero, porque aumentaría la competencia y con ello sus ingresos. Y segundo, porque las licencias que ahora tienen perderían el valor astronómico que el régimen regulado actual les ha conferido. Una licencia de taxi, de las que se expidieron hace años de modo gratuito, ahora se cotiza a 25 millones de pesetas (150 mil euros). Por supuesto, si la gente paga esa cantidad para poder hacerse taxista, será que la inversión merece la pena. Si dieran nuevas licencias, este precio se desplomaría, y con él la alegría con la que nos suelen recibir los taxistas al entrar en sus coches.
El caso es que en este mercado intervenido los taxistas con licencia son unos grandes beneficiados que consiguen mantener a la competencia fuera de juego. Mientras, entre todos sus clientes hacemos que se dispare el valor de la licencia. Y encima nos dan un pésimo servicio, si es que tenemos la suerte de que haya uno disponible.
Por desgracia, este es el típico ejemplo en el que hay un colectivo pequeño (los taxistas) que perdería muchísimo si cambiara la situación, con lo cual están dispuestos a cualquier cosa para mantenerla intacta. Y el colectivo mucho mayor que se beneficiaría con algo más de competencia (nosotros), tampoco ganaríamos tanto a título individual, así que nos limitamos a quejarnos de vez en cuando y escribir algún blog sin gracia.
Con lo cual el ayuntamiento, que debería velar por los intereses de todos, prefiere hacerse el sueco y no tocar ni una letra de los acuerdos. Para añadir al agravio, tampoco nos abren el metro por la noche de los fines de semana, y visto la escasez de taxis libres, nos tenemos que contentar con los búhos de Cibeles cada media hora. Y luego se extrañan de que la peña siga cogiendo el coche para salir de marcha...
Así que desde este humilde cuaderno, yo pido UN POCO DE LIBERALISMO, POR FAVOR!!!


1 Comments:
¿Pero esto te pasó de verdad? Qué fuerte...
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